El fascinante testimonio de Francis Kéré revela las ideas y los valores que impulsan su práctica arquitectónica con compromiso social. Presenta 26 proyectos clave, ilustrados con numerosos bocetos, fotografías y dibujos inéditos, en un volumen bellamente concebido por el estudio de diseño gráfico de Irma Boom, con sede en Ámsterdam.
Entre las obras destacadas figuran el Serpentine Pavilion, los proyectos escolares de Gando, los diseños de las asambleas nacionales de Burkina Faso y Benín, el Memorial Thomas Sankara y el recientemente presentado Museo de Arte de Las Vegas. La voz de Kéré transita con naturalidad entre la poesía y el pragmatismo. Desde aspectos técnicos, como cortar ladrillos in situ, hasta las fuerzas políticas y medioambientales que modelan sus diseños, atiende tanto el trabajo artesanal como la reflexión a gran escala. Uno de los subtítulos de capítulo lo resume todo: “Cómo canalizar la imaginación dentro de la cuadrícula de normas (sin impedir que vuele)”.
Para Kéré, la arquitectura es un motor de aprendizaje e intercambio que se crea colectivamente y no se impone desde arriba. El arquitecto nunca es la estrella, sino un facilitador de un propósito común. Sus diseños se arraigan en el conocimiento vernáculo y en valores no elitistas, pero plenamente comprometidos con las realidades urgentes de nuestro tiempo, desde el cambio climático y la superpoblación hasta las frágiles infraestructuras de las jóvenes democracias.
Leer este libro es como asomarse al cuaderno personal de Kéré, con sus anotaciones garabateadas junto a las obras. Concluye con dos textos reflexivos —uno de la académica y novelista ghanesa-escocesa Lesley Lokko y otro de su mentor Juhani Pallasmaa— que sitúan su práctica en una conversación cultural, ética y arquitectónica más amplia.