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Jeff Koons

Jeff Koons

La súper-estrella del Post-Pop

De lo excéntrico a lo kitsch o lo conceptual, el arte de Jeff Koons es cualquier cosa menos conformista. A partir de la década de 1980, sus esculturas de motivos cotidianos —como grandes globos de animales o pelotas de baloncesto flotando en el interior de vitrinas— veneraron la cultura del consumismo y lo identificaron como un artista interesado en objetos banales y en los elementos "negativos" de la cultura americana. Esta reputación de artista provocador se confirmó en la década de los noventa por medio de unas pinturas que lo retrataban practicando sexo con su, por entonces, esposa Cicciolina (Ilona Staller), modelo húngaro-italiana que ejercía además de estrella del porno y política. Pero también ha encandilado con enormes esculturas florales y topiarias, como Puppy o Split-Rocker, la primera de las cuales está instalada de forma permanente en el Museo Guggenheim de Bilbao. Esta tensión entre lo bonito y lo inquietante es la fuerza que impulsa el arte de Jeff Koons. La editorial TASCHEN celebra el trabajo de Koons publicando libros con imágenes de gran formato y ediciones que incluyen obras de arte originales. Koons también contribuyó con una escultura para la Edición de Coleccionista de GOAT, la excepcional Edición del Campeón dedicada a Muhammad Ali.

La obra de Koons está profundamente arraigada en la cultura popular e influida por los medios de comunicación. Sus trabajos más famosos, de la serie Celebration, son esculturas de acero coloreadas con pintura para automóviles de efecto espejo que representan el corazón de San Valentín, huevos de Pascua, tulipanes y globos con la forma de cisnes y perros. Este estilo ha tenido continuidad en obras recientes como Metallic Venus. Otros personajes más reconocibles, como Popeye, Hulk, Elvis y Michael Jackson, también forman parte de su repertorio. El artista estadounidense ha colaborado con Martin Kippenberger y Lady Gaga, con BMW pintando un coche para el proyecto "art car", y con la bodega Château Mouton Rothschild, desdibujando a menudo la frontera entre arte y negocio. Sus detractores pueden recrearse en las críticas, pero su trabajo alcanza cifras millonarias —su obra Balloon Dog (Orange) fijó el récord mundial de un artista vivo en una subasta— y su posición a la vanguardia del arte contemporáneo es indiscutible.