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Marchando con Martin Luther King

El testimonio de Steve Schapiro de la histórica marcha de Selma a Montgomery y del gran hombre que la encabezó

El Dr. King cruza el puente Edmund Pettus con los reverendos Ralph Abernathy y Fred Shuttlesworth. Estas fotografías rescatadas de las hojas de contacto de Schapiro son las únicas imágenes conocidas del Dr. King en el puente.
El Dr. King cruza el puente Edmund Pettus con los reverendos Ralph Abernathy y Fred Shuttlesworth. Estas fotografías rescatadas de las hojas de contacto de Schapiro son las únicas imágenes conocidas del Dr. King en el puente.
Los segregacionistas respondieron con la bandera confederada al uso de la bandera americana por parte de los manifestantes.
Los segregacionistas respondieron con la bandera confederada al uso de la bandera americana por parte de los manifestantes.
El 25 de marzo de 1965, Coretta Scott King y Martin Luther King Jr. se sentaron en el escenario instalado frente al Capitolio de Montgomery, donde King pronunció su discurso «How long, not long» (¿Por cuánto tiempo? No por mucho tiempo).
El 25 de marzo de 1965, Coretta Scott King y Martin Luther King Jr. se sentaron en el escenario instalado frente al Capitolio de Montgomery, donde King pronunció su discurso «How long, not long» (¿Por cuánto tiempo? No por mucho tiempo).
A principios de 1965, la Conferencia Sur de Liderazgo Cristiano (SCLC) de Martin Luther King convirtió Selma (Alabama) en centro neurálgico del registro de votantes negros. Durante el mes de marzo, cientos de activistas intentaron recorrer los 87 kilómetros que separan Selma de Montgomery, la capital estatal, para llamar la atención sobre la represión e intimidación segregacionista que seguía privando de derechos a los negros a pesar de la Ley de Derechos Civiles aprobada el año anterior. Los manifestantes fueron violentamente reprimidos en dos ocasiones por las fuerzas de seguridad locales y estatales antes de alcanzar Montgomery el 24 de marzo de 1965.

El prestigioso fotógrafo Steve Schapiro acompañó a los manifestantes durante la marcha. En un extracto de su ensayo «Eyewitness» (Testigo ocular), que se incluye en la próxima edición de TASCHEN de
The Fire Next Time (La próxima vez el fuego), de James Baldwin, el fotógrafo recuerda la tensión que se respiraba durante la manifestación, donde la esperanza se mezclaba con el miedo, y su escalofriante experiencia en Memphis tres años después, cuando las amenazas de muerte dirigidas a King se hicieron realidad.

La primera vez que fotografié al Dr. Martin Luther King Jr. no era consciente de que iba a ser una de las personas más importantes de nuestro tiempo. Era imposible saberlo entonces, cuando tan solo era el comienzo de algo. Tuve la suerte de estar allí para presenciar ese momento del desarrollo social y político de nuestro país, pero entonces no pensé en esas cosas porque no hay forma de que puedas darte cuenta de algo así mientras lo estás viviendo. Todos los carretes que gasté aquel día los mandé al laboratorio de Life en Nueva York a través de American Airlines. Allí los revelarían y alguien haría una pequeña marca circular en las perforaciones de la película si creía que valía la pena publicar la imagen. Eso era todo. Solo esperaba que las fotos que había tomado aparecieran en el número de la semana siguiente, sin pensar dónde estarían 50 años después.

Me presenté en Selma poco antes de que la marcha pudiera por fin realizarse. Cuando el Dr. King y la Conferencia Sur de Liderazgo Cristiano lograron cruzar el puente Edmund Pettus en su tercer y último intento por recorrer los 87 kilómetros de carretera que separan Selma (Alabama), de Montgomery, la capital del estado, en defensa de su derecho al voto habían pasado casi dos años desde la Marcha sobre Washington. Las dos primeras tentativas habían terminado con la policía estatal reprimiendo a los pacíficos manifestantes con porras y gas lacrimógeno. La primera de ellas, encabezada por John Lewis, hoy se conoce como «Bloody Sunday» (domingo sangriento) por la violencia dirigida contra los participantes. El tercer intento, dirigido por el Dr. King, no fue un evento histórico tan concurrido como la Marcha sobre Washington. La manifestación apenas la formaban 300 manifestantes, que tenían que avanzar protegidos por fuerzas de seguridad federales. Pero lo lograron: cuatro días después, el 25 de marzo de 1965, miles de personas los recibieron en Montgomery. Medios de comunicación nacionales e internacionales cubrieron el evento y la marcha recibió más apoyos que cualquier esfuerzo previo en defensa de los derechos civiles, lo que llevó directamente a la aprobación de la Ley del Derecho al Voto.

Mientras estaba preparando este libro, revisé mis hojas de contacto de Selma y ​​me sorprendió descubrir que había tomado muchas más fotos del Dr. King de las que recordaba. En muchas de esas imágenes parece mirar a la multitud con preocupación, como si las amenazas de muerte que recibía diariamente pudieran hacerse realidad en cualquier momento. A pesar del éxito de la marcha de Selma, una sombra se extiende sobre estas fotografías del Dr. King porque sabemos que esas amenazas se cumplieron tres años después.

Cuando fue asesinado, Life me encargó que volara inmediatamente a Memphis. Al llegar fui primero a la pensión desde la que se habían realizado los disparos. Al parecer, el asesino se había detenido en el baño del segundo piso y había apuntado desde el alféizar de la ventana. Vi la huella de su mano sobre la pared. Lo fotografié todo. Fotografié la huella y Life publicó esa imagen a toda página la semana siguiente. Luego fui al Motel Lorraine y Josiah Williams, que era uno de los ayudantes de King, me dejó entrar en la habitación de King. Vi la maleta en la repisa, las camisas arrugadas y algunas tazas de café de espuma de poliestireno. Y en ese momento la imagen del Dr. King apareció en el televisor instalado en lo alto de la pared. Me pareció muy simbólico: el hombre físico se había ido para siempre pero su rastro material permanecía y parecía que su espíritu todavía nos sobrevolaba. Esa fue una de las pocas situaciones en que sentí que estaba tomando una fotografía importante. Hice una fotografía con todos esos elementos, los objetos de la habitación, pero Life ni siquiera la marcó en la hoja de contacto. Como he dicho antes, nunca se sabe la importancia de una foto cuando se está tomando. Aunque Life no la consideró en ese momento, hoy no puedo verla sin sentir un escalofrío. Un gran hombre acababa de dejarnos y yo intentaba capturar la pérdida. Imposible, por supuesto.

Las fotografías de la marcha de Selma a Montgomery, del Dr. Martin Luther King y de otros importantes eventos y activistas relacionados con los derechos civiles acompañarán la próxima publicación en TASCHEN en edición tipográfica tradicional del libro de James Baldwin The Fire Next Time (La próxima vez el fuego), uno de los análisis más apasionados e influyentes de las relaciones raciales americanas.

Para más información, póngase en contacto con collectors@taschen.com.

© todas las imágenes Steve Schapiro 2017