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Un romance mexicano

El encanto del viejo mundo en San Miguel de Allende

Sede de la Capilla Sixtina de México y orgulloso de su clima “eternamente primaveral”, San Miguel de Allende atrae a viajeros de todo el planeta gracias a su vibrante escena artística y su rica historia. Jeannie Ralston, escritora del The New York Times y autora del libro The Mother of All Field Trips, se ha encontrado con Sarah Wrigley de TASCHEN para hablar del encanto magnético de la ciudad.

¿En qué se diferencia San Miguel de Allende de otros destinos mexicanos más visitados?
He viajado por todo México y sigo pensando que San Miguel es la ciudad más bonita y más accesible. No es ni demasiado grande ni demasiado pequeña, y no podría imaginar una ciudad de este tamaño en ningún otro sitio de México (o incluso de EE. UU.) tan llena de historia, cultura y sofisticación. Puedes llegar a pie a cualquier sitio, y quién sabe lo que puedes encontrarte en tu camino. Cada vez que salgo a pasear encuentro una tienda nueva, una nueva panorámica, un detalle arquitectónico o un puesto de tacos que me llama la atención. ¿Qué más se puede pedir?

¿Qué consejo daría a un turista que quiera encontrar el equilibrio entre lo antiguo y lo nuevo en esta ciudad con 500 años de historia, ese término medio que existe entre el alojamiento y los restaurantes de primer nivel de San Miguel de Allende y sus viejas iglesias y calles adoquinadas?
Lo más maravilloso de San Miguel es que ese equilibrio se encuentra cada vez que paseas por sus calles. La arquitectura es antigua —en algunos casos se remonta a medio milenio— pero a menudo lo que se encuentra en su interior es moderno, inteligente y descarado. Eso es lo que me gusta de la ciudad. Es cierto que hay edificios históricos que se han conservado tal como eran, como por ejemplo la casa natal del héroe mexicano Ignacio Allende en la plaza principal de la ciudad (conocida como el Jardín). Pero no tienes en ningún momento la sensación de encontrarte en un museo. La ciudad rebosa energía y fuerza. Por ejemplo, la tienda Mixta en la calle Pila Seca es el mejor lugar para encontrar alegres muestras de la tradición mexicana.

¿Qué visitas aconsejaría para los viajeros que buscan espiritualidad, historia y cultura?
Me encanta el edificio llamado Bellas Artes. Había sido un convento y se puede percibir su historia; las escaleras de piedra están desgastadas por el subir y bajar de las monjas durante años. La zona ajardinada del patio es muy apacible, un refugio fantástico para el ajetreo de la ciudad. Y no puedes irte sin ver el mural de David Alfaro Siqueiros, que fue contemporáneo de Diego Rivera y que es casi tan conocido. Se dice de este mural que es el cuadro más famoso de San Miguel. Recomendaría también una visita a la ciudad vecina de Atotonilco. Su santuario del Barroco mexicano ha sido declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco (igual que todo el centro histórico de San Miguel). La gente llama al santuario la Capilla Sixtina de México. Sus paredes están recubiertas de frescos y pinturas extremadamente ornamentales; algunas son un poco inquietantes, pero aun así son preciosas.

¿Dónde puede ir un turista que quiera descubrir la mejor cocina de San Miguel?
Precisamente estuve en San Miguel en enero, y me encantó el hecho de que cada vez haya más restaurantes étnicos. Se puede encontrar buena cocina asiática en Chao Ban en el centro, por ejemplo. Aun así, algunos de mis sitios favoritos se mantienen en primera línea, como pueden ser La Parada, que ofrece especialidades peruanas, y The Restaurant, especializado en platos tradicionales de todo el mundo elaborados con productos de origen local. Uno de los restaurantes que mis hijos insisten en visitar cada vez que vamos es El Pegaso, toda una institución de la ciudad. Puedes comer de todo, desde chiles en nogada a platos de pollo con mole, así como algunas especialidades asiáticas. Hace poco El Pegaso ha abierto una impresionante terraza con vistas al centro en su azotea.

© todas las imágenes: Adriana Zehbrauskas/The New York Times