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Digno de un papa

Leonardo di Caprio regala al papa Francisco una monografía de TASCHEN sobre Hieronymus Bosch, el Bosco

Para algunos, el Bosco es el artista precursor del heavy metal. Para otros, fue miembro de una herética secta secreta de nudistas. Para el conocido actor de Hollywood y filántropo medioambiental Leonardo DiCaprio, el artista flamenco fue el regalo perfecto para el papa Francisco. DiCaprio regala a Su Santidad una monografía de TASCHEN sobre Hieronymus Bosch, el Bosco, en una audiencia privada en el Vaticano, con el objetivo de hablar de su preocupación compartida por el medio ambiente.

Después de dar las gracias en italiano al papa por su bienvenida, DiCaprio abrió la monografía para mostrarle la obra más conocida del Bosco, el hipnótico tríptico El jardín de las delicias (c.1503). Le comentó al papa que de niño tenía una reproducción de este cuadro encima de su cama.

Desplegable de El jardín de las delicias, c.1503
Izquierda: El jardín del Edén
Panel central: El jardín de las delicias
Ala derecha interior: El infierno
© Museo Nacional del Prado, Madrid/TASCHEN
Desplegable de El jardín de las delicias, c.1503
Izquierda: El jardín del Edén
Panel central: El jardín de las delicias
Ala derecha interior: El infierno
© Museo Nacional del Prado, Madrid/TASCHEN


“En aquel momento no entendía lo que significaba, pero a mis ojos de niño representaba un planeta, la utopía que nos había sido dada, la superpoblación, los excesos, y en el tercer panel vemos un cielo ennegrecido que representa para mí lo que está sucediendo actualmente con el medio ambiente”, afirmó.

La sorprendente lectura que hace DiCaprio del tríptico, en clave medioambiental, es una muestra de la repercusión que sigue teniendo el pintor medieval, de cuya vida no existe casi ningún rastro, pero cuyo mundo pictórico sigue subyugando a los espectadores de todas las generaciones. En concreto, en el Infierno, el panel de la derecha de El jardín de las delicias, el Bosco define de forma inolvidable los terrores apocalípticos. Sobre un paisaje que muestra tiempos oscuros, pinta una terrorífica perversión de la naturaleza, un lugar plagado de llamas y de horribles criaturas híbridas, desde una bestia con forma de pájaro devorando a un humano desnudo, a unas orejas blandiendo una espada afilada.

Se trata de una visión surrealista y monstruosa, pero en la cual muchos, incluyendo algunas personalidades de Hollywood, ven un atisbo de la realidad que nos acecha. Tal como José de Sigüenza escribió en el siglo XVI sobre el Bosco: “Si existen absurdidades en su obra, estas son nuestras, no de él”
Detalle del Infierno en El jardín de las delicias© Museo Nacional del Prado, Madrid/TASCHEN
Detalle del Infierno en El jardín de las delicias
© Museo Nacional del Prado, Madrid/TASCHEN