Su cesta
0 artículos
Subtotal0 US$

Su cesta está vacía.


¿No tiene una cuenta?
Entrar

¿Ha olvidado su contraseña?


El color del cosmos

Owen Edwards entrevista a Zoltan Levay, responsable de imágenes del Space Telescope Science Institute

Como responsable de imágenes de la Oficina de difusión pública del Space Telescope Science Institute (STScI), Zoltan Levay transforma los complejos datos recopilados desde el Hubble en fotografías y gráficos que permiten a los profanos visualizar los confines del universo.

OE: ¿Cuándo empezó su interés por la astronomía?

ZL: He sentido fascinación por la astronomía por lo menos desde mi época en el instituto. Incluso construí mi propio telescopio cuando era un adolescente. Por eso, trabajar con el Hubble es una satisfacción enorme.

OE: Para un profano, las imágenes del Hubble son verdaderamente asombrosas. Pero, al verlas a diario, ¿desaparece la emoción de los descubrimientos?

No del todo. Siempre hay algo nuevo que ver, aunque el hecho de trabajar con las imágenes te aporte una cierta familiaridad. Creo que lo único que impide que mis compañeros y yo podamos sentirnos algo hastiados es que seguimos deseando ver más imágenes espectaculares. Es una especie de síndrome que te hace desear descubrir siempre una galaxia detrás de otra.

OE: Los astrónomos calculan que la galaxia fotografiada recientemente e identificada en una imagen del cúmulo de galaxias Abell 2744 se formó 500 millones de años después del Big Bang. Con el tiempo, ¿veremos fotografías de objetos cada vez más lejanos que los que hemos visto hasta ahora, incluso más próximos al momento en que se formó el universo?

Con el Hubble y el telescopio espacial James Webb, probablemente llegaremos a ver más lejos que hasta ahora, pero no podemos aproximarnos más en el tiempo al Big Bang, porque durante un período el universo fue opaco. Con el tiempo, el Webb verá el punto en el que las estrellas empezaron a formarse y apareció la luz, pero ese será el límite.

OE: En vista de que la quinta reparación del Hubble realizada por astronautas en 2009 fue la última, ¿cuál es el pronóstico para el funcionamiento continuado del telescopio?

Muy bueno. Las baterías, giroscopios y otros componentes están en buen estado, por lo que es probable que sigamos recogiendo datos durante, al menos, cinco años más. Para entonces, tendremos el telescopio Webb en órbita.

OE: Ya llevaba varios años trabajando con el Hubble cuando se canceló la quinta reparación y la misión de actualización tras la desintegración del transbordador Columbia en febrero de 2003 y la pérdida de los siete miembros de la tripulación. Este incidente, básicamente, fue la sentencia de muerte del telescopio. ¿Cómo se sintió?

Fue un duro golpe, por supuesto. Todo estaba listo: todos los repuestos estaban preparados y los astronautas estaban dispuestos a asumir el riesgo. Pero, tras la tragedia del Columbia y la pérdida de su tripulación, la decisión fue comprensible.

OE: Luego, llegó un aluvión de muestras de apoyo públicas para que se realizara una quinta misión y el Congreso tomó cartas en el asunto, por lo que el nuevo director de la NASA volvió a poner en marcha la misión. ¿Por qué cree que tantos profanos tenían tanto interés por un telescopio espacial? ¿Cree que era por las imágenes?

Gran parte del mérito es de la senadora Barbara Mikulski y otras personas que presionaron para que hubiera una quinta misión. Y estoy seguro de que las fotografías influyeron. La astronomía siempre ha sido visual y la NASA tiene la obligación de informar al público acerca de qué están haciendo en sus misiones. Se publicaron numerosas fotos para acompañar los anuncios de los resultados científicos del Hubble, y el público quedó asombrado con ellas. Pero también creo que el hecho de que el Hubble fuera imperfecto al principio y que los ingenieros en tierra y los astronautas en el espacio tuvieran que repararlo le dieron un carácter más humano que el de un simple satélite no tripulado en órbita. La historia del Hubble fue emocionante por ese motivo. Creo que habría resultado menos cautivadora si todo hubiera ido sobre ruedas desde el inicio. Aun así, esa quinta misión fue la última.

OE: Hablemos de la estética de las imágenes. ¿El color que se añade a las fotos realmente es más para el público que para los astrónomos?

Por regla general, los científicos no utilizan las imágenes en color directamente. El color es muy importante en la astronomía, pero los científicos miden el color y otras cantidades numéricamente, a partir de los datos. Por otra parte, pueden utilizar las fotos [monocromáticas] para ver las formas de las cosas. Las imágenes son en realidad un subproducto de la ciencia más vanguardista. De hecho, una cámara convencional que produce imágenes en color merma la resolución espacial. Pero los astrónomos pueden inspirarse con las fotografías tanto como cualquier otra persona.

OE: Entonces, ¿lo que vemos en las imágenes en color no es lo que veríamos desde una nave espacial que se estuviera aproximando al objeto en la fotografía?

Es cierto que estas formaciones no son lo que veríamos con nuestros ojos, pero la cuestión es que nuestros ojos no pueden ver mucho de lo que Hubble nos muestra, porque es una luz muy tenue y no sólo utiliza luz visual, sino también infrarrojos y ultravioleta. Sin embargo, los colores no son arbitrarios. Los colores básicos se basan en los datos. Nosotros ajustamos las tonalidades para incluir la máxima información. Intentamos que los colores sean lo más similares posible a la gama natural.

OE: En pocas palabras, ¿puede describir el proceso?

Todos los años, miles de astrónomos de todo el mundo solicitan usar el Hubble. Se selecciona a alrededor de 200 cada año. Las observaciones se planifican y programan en el STScI y se envían las órdenes al Hubble desde el centro de control del Centro Goddard de vuelos espaciales de la NASA, que está a cargo del manejo del telescopio. En primer lugar, el Hubble obtiene una exposición. Es un proceso complejo, pero puede compararse con apretar el botón de disparo de una cámara, y el tiempo de exposición puede durar desde unos pocos segundos a varios minutos (y, si se combinan de manera digital exposiciones independientes, puede prolongarse durante muchos días en total). Finalmente, los datos acaban en el STScl, donde los traducimos a unidades con significado científico y archivamos los datos para que los científicos los utilicen en su investigación. Hablamos de aproximadamente 120 gigabits de datos semanales.

OE: Ese es el punto en el que usted interviene, ¿verdad? Una vez que los datos se encuentran en el archivo del Hubble.

Exacto. Sí, a veces los astrónomos nos envían datos para ilustrar anuncios de novedades en investigaciones interesantes con el Hubble. También analizamos el archivo de datos en busca de observaciones interesantes. Cuando las imágenes aún están en blanco y negro, ajustamos la gama de tonos e intensidades para resaltar características importantes. No es diferente del proceso de ajuste de la exposición en un cuarto oscuro cuando se imprime desde un negativo. Aquí es donde aplicamos el color usando varias versiones de la imagen creadas con diferentes filtros. Utilizamos colores primarios, rojo, azul y verde, de la misma forma que se usa cualquier tecnología del color en el monitor de un ordenador, por ejemplo.

OE: ¿Qué representan los colores, si no es exactamente lo que uno vería?

Los colores se asignan según las longitudes de onda: la más larga corresponde al rojo; la más corta, al azul, y las intermedias se representan con el verde. De este modo, cuando las imágenes separadas se combinan, surge la imagen en color como resultado de un proceso análogo al que se produce en la fotografía digital normal y, a partir de ahí, realizamos ajustes para lograr la mejor imagen. Debido a que las cámaras del Hubble cuentan con un campo de visión bastante reducido, a veces unimos varias imágenes para crear un mosaico que abarca un campo mayor.

OE: ¿El equipo del Hubble es el primero que produce imágenes en color como estas?

No, estamos continuando una larga tradición. El astrónomo angloaustraliano David Malin lleva trabajando en los colores con placas de vidrio en el Observatorio angloaustraliano de Sídney mucho antes que el Hubble. Utilizamos técnicas muy similares para crear imágenes en color. Por supuesto, contamos con la potencia del Hubble, pero hoy en día es tan fácil el acceso a ópticas, ordenadores y software excelentes que muchos aficionados están haciendo un trabajo espectacular.

OE: Las distancias que estas fotografías representan son tan inmensas, millones y miles de millones de años luz, que incluso sorprende que los astrónomos puedan concebirlas. ¿Cómo pueden comprender los profanos la inmensidad del universo?

Es una cuestión de escala. Se empieza con nuestro sistema solar, del cual la mayoría del público tiene una buena noción tras ver las asombrosas imágenes del Voyager. Y, a continuación, ir subiendo. Los astrónomos hablan sobre una escala de distancias, una especie de proyecto de impulsos en el que desarrollamos de manera creciente una forma de imaginar distancias normalmente inimaginables. Un año luz es enorme, pero junto con el pársec, unidad preferida por los astrónomos, es una unidad práctica para medir distancias, como lo son el metro o la yarda.

OE: Si cuanto más lejos vemos en el espacio significa que más retrocedemos en el tiempo, ¿cómo podemos saber el aspecto que tienen esas remotas galaxias hoy en día?

El universo parece ser prácticamente igual por todas partes, por lo que podemos establecer la teoría de que las galaxias remotas en el espacio y el tiempo habrán evolucionado hasta convertirse en galaxias similares a nuestra Vía Láctea u otras próximas.

OE: Si el Hubble, el Webb o incluso telescopios más potentes del futuro no pueden mostrarnos los nanosegundos y milisegundos posteriores al Big Bang, el período que describe como “opaco”, ¿esta circunstancia no convierte la teoría del Big Bang en una hipótesis imposible de demostrar?

Me encantaría hacer desaparecer la palabra teoría, porque hay mucha confusión respecto a lo que los científicos, tanto astrónomos como biólogos evolutivos, quieren decir cuando la usan. Entre la gran mayoría de los astrónomos, el concepto del Big Bang no es objeto de debate. Sólo hay desacuerdo en los detalles, y así seguirá siendo a medida que vayamos sabiendo más acerca del universo. Por ejemplo, hace tiempo los astrónomos propusieron que el universo en expansión se quedaría sin energía y que la fuerza de la gravedad, al final, provocaría el desplome de todo, lo que daría lugar a la repetición de todo el proceso. Ahora se ha determinado que la expansión del universo, en realidad, se está acelerando, no al contrario, y que la energía oscura hará que la expansión continúe eternamente.

OE: Si la idea del Big Bang, la de una inimaginable nada en la que el universo se expandió, es difícil de comprender para nosotros, meros mortales, ¿la noción de un universo que no sigue las fuerzas y ciclos de la naturaleza que vemos a nuestro alrededor a diario no es del todo incomprensible?

El ciclo de la vida del universo es una historia emocionante. Cuando uno observa el universo sideral, aproximándose al origen de todo, las cosas se vuelven cada vez más ilógicas, porque no contamos con ninguna experiencia que nos ayude a comprender unas escalas de tiempo tan enormes y unas fuerzas tan distintas a las que nos encontramos en la Tierra. Tenemos experiencia con el magnetismo y la gravedad, pero conceptos como la energía oscura y la materia oscura no son relevantes para nuestras vidas. Aun así, estos fueron los procesos que nos crearon. Como dijo en una ocasión Carl Sagan: “No somos más que polvo de estrellas. A través de nosotros el cosmos se conoce a sí mismo.” Las fotografías del Hubble siempre nos ayudarán a explicar nuestro lugar en el universo.