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¿Cualidad o imposición?

Entrevista con la diseñadora berlinesa Yang Liu, que analiza los clichés simplistas sobre hombres y mujeres a través de ingeniosos pictogramas.

Has vivido en China, Alemania, Estados Unidos y Reino Unido
. ¿Qué diferencias has observado entre estos países?
Las culturas se diferencian entre sí incluso en lo que respecta a las leyendas sobre el origen de la humanidad: en China fue creada por una diosa, amiga en cierto modo de los humanos, mientras que en la cultura cristiana se reza a un dios. Esto es un reflejo de muchas cuestiones aún vigentes en mayor o menor medida en estas culturas. En China nunca ha habido un movimiento feminista tan importante como en Alemania pero, en ciertos aspectos, el proceso de emancipación se ha impuesto en la práctica de forma más contundente. Hace más de sesenta años que las mujeres gozan de independencia económica, y por eso mi generación desconoce por completo el rol social del ama de casa; sencillamente, ya no existe. En estos últimos sesenta años el papel de las mujeres en la sociedad ha ido ganando una gran fuerza. Así, ya desde la generación de mis padres es habitual que en metrópolis como Pekín y Shanghái los hombres se ocupen del hogar de forma casi exclusiva, y también es bastante frecuente ver a mujeres, incluso jóvenes, en puestos directivos. En cuanto a Alemania, sigue siendo necesario distinguir entre Este y Oeste. La parte occidental tiene a su espalda un largo y exitoso camino de emancipación y, tomada en conjunto, seguramente Alemania vaya a la cabeza de la igualdad social en muchos aspectos. No obstante, en muchos hogares las mujeres deben ocuparse de la mayoría de tareas, sobre todo de aquellas vinculadas al cuidado de los niños. Por el contrario, en la zona oriental la situación es —probablemente debido a su pasado político— similar a la de China: las mujeres son mucho más independientes y están menos atadas a los roles tradicionales que en la mitad occidental. A pesar de todo, en Alemania sigue causando asombro que cualquier mujer ocupe un puesto directivo (en particular si son jóvenes).

Algunas páginas representan puntos débiles… ¿son un reflejo de tus propias experiencias?
Una noche perfecta — 9 — De hombre a hombre Equipaje Tanto en este como en mi libro anterior, East meets West, he intentado ir más allá de mis propias vivencias. No se trata de un autorretrato, sino de documentar mis percepciones sobre este tema. Por eso la pregunta sobre si me identifico personalmente, y en qué medida, no reviste demasiada importancia. La cuestión es, más bien, si estos temas tienen relevancia.

Desde tu punto de vista, ¿qué conlleva la igualdad entre los sexos?
En un mundo realmente igualitario todos y todas deberían poder mostrarse tal como son, sin necesidad de adoptar una actitud artificial frente a los demás, ni de ocultar su sexo. Deberíamos percibir a las personas sin valoraciones en razón de su sexo. En el libro aparece un hombre que se comporta de forma muy dominante con una mujer, y al que se tacha de machista. En cambio, una mujer que se comporta exactamente igual con un hombre es percibida como una mujer fuerte. De primeras esto resulta muy gracioso, pero refleja una desigualdad en la percepción. Por ejemplo, un hombre debería poder llevar vestidos a diario sin que se le mirase con extrañeza, y una mujer debería poder ponerse tranquilamente un vestido en vez de un traje de pantalón para ir a una reunión sin que por ello se pusiera en entredicho su seriedad.

¿Cuánto tiempo has trabajado en este libro?
Comencé hace unos seis o siete años. Elegí el tema porque es universal y, además, es una cuestión a la que en mi grupo de amigos dedicamos mucho tiempo. En todas las grandes urbes del mundo mujeres y hombres se quejan y bromean sobre los mismos problemas. El libro empezó a tomar forma cuando mis circunstancias vitales cambiaron y pude observar numerosos temas desde nuevas perspectivas. En ningún caso pretendo dar lecciones. Si el libro logra que mis lectores se rían de sí mismos, estaré más que satisfecha; es un requisito fundamental para observar de forma diferente a quienes tenemos enfrente.

¿Hay algún motivo por el que te gusta tanto utilizar pictogramas?
Los pictogramas son el medio de comunicación más antiguo de todas las culturas. La escritura fue evolucionando lentamente desde sencillas ilustraciones hasta caracteres gráficos y finalmente los caracteres tal y como los conocemos hoy en día. Quería que el medio visual fuera lo más conciso posible para que el contenido ocupase el primer plano. En la cultura china tradicional las expresiones artísticas más elevadas utilizan medios visuales mínimos para representar contenidos lo más profundos posible. Sin duda esto también me ha influido, aunque sea de forma inconsciente.

Juegas con clichés o estereotipos. ¿Por qué te parece útil utilizarlos?
Muchos temas están tan presentes y poseen tanta relevancia hoy en día como hace treinta años, así que para mí no son clichés o estereotipos, sino más bien las pequeñas realidades de nuestro tiempo que preferimos no ver ni admitir. Con este libro tengo la esperanza de introducir el humor en las relaciones entre los sexos. Puede ser un simple entretenimiento, pero también puede dar pie a que las personas recapaciten y traten a los demás con un poco más de tolerancia.