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Bowie, el extraterrestre

El hombre que vino de las estrellas, una experiencia que marcó la vida del artista británico

El biógrafo más importante de David Bowie, Nicholas Pegg, regresa al icónico personaje interpretado por Bowie en el clásico de ciencia ficción de Nicolas Roeg El hombre que vino de las estrellas. ¿En qué punto se encontraba la carrera de Bowie en ese momento? ¿Qué le atrajo del papel de Jerome Thomas Newton? ¿Y cómo influyó en su estilo y su arte hasta su majestuoso final, Lazarus?

El hombre que vino de las estrellas llegó en una etapa muy interesante en la carrera y en la vida personal de David Bowie. Justo cuando estaba a punto de convertirse en estrella en Estados Unidos. Hacía unos años que ya lo era en Gran Bretaña, en el resto de Europa y también en Japón, pero le costaba un poco más lograrlo allí. Los meses en los que estuvo rodando El hombre que vino de las estrellas, junio y julio de 1975, fueron exactamente el momento en que su sencillo Fame, un tema sobre lo espantosa que es la popularidad, lo hizo ─ironías del destino─ famoso en Estados Unidos. Llegó al número uno más o menos al tiempo en que rodaba la película, y Bowie no sólo se convirtió en un artista de culto, sino que pasó a encabezar las listas de éxitos.

En cierto sentido, esta película fue parte de su consolidación como estrella en Norteamérica. Fue el primer largometraje en el que actuó. Hoy le recordamos por muchos otros filmes, pero este fue el primero. Por aquel entonces, ya se había consolidado como músico, estrella de rock e intérprete deslumbrante en el escenario, y esta era su primera incursión en la gran pantalla. Unos años antes había aparecido como extra durante apenas dos segundos y medio en The Virgin Soldiers. Seguramente no habrá muchos actores que hayan pasado de extra sin texto a protagonista de una película, ¡pero él es uno de ellos!

Nicolas Roeg se puso en contacto con Bowie a comienzos de 1975, cuando el álbum Young Americans se acababa de grabar y estaba a punto de ser lanzado. Habían pensado en otros nombres para protagonizar El hombre que vino de las estrellas, pero ninguno de los candidatos convencía a todo el mundo. Uno de los productores recurrió a varios agentes en Los Ángeles en busca de sugerencias y uno de ellos le recomendó a una excéntrica estrella de rock británica que tenía aspiraciones de actor: David Bowie.

Alan Yentob acababa de rodar Cracked Actor, un documental sobre Bowie, y Nicolas Roeg pudo verlo antes de su estreno en la BBC. En un comentario que se hizo famoso, Roeg dijo que nada más empezar a ver la grabación se dio cuenta de que ahí estaba el personaje, ya envuelto y listo para llevar. El momento era perfecto para la película y para Bowie. Era el hombre ideal para el trabajo porque el largometraje no sólo trata de las andanzas de un extraterrestre, sino que es también una historia sobre Estados Unidos y lo alienante que puede resultar el interior del país. Contar con David Bowie, presentado en ese documental de forma muy convincente como un británico perdido en América, era casi como contar con un alienígena: Bowie era la pieza que faltaba.



Bowie sentía un gran respeto por el trabajo de Nicolas Roeg. Había visto Walkabout y algunas de sus películas anteriores y sabía que se ponía en buenas manos. Obviamente, el personaje de Thomas Jerome Newton le venía como anillo al dedo, incluso en lo puramente físico: su aspecto en la película El hombre que vino de las estrellas es más o menos el que tendría el año siguiente durante la gira de Station to Station. Parece claro que Bowie siguió fascinado con ese personaje hasta el final de su vida. El último trabajo que presentó al público, Lazarus, iba en esa misma línea.

Siempre se sintió atraído por personajes alienados. Sólo hay que fijarse en los otros roles que interpretó ─con El hombre elefante como ejemplo paradigmático─ para darse cuenta de que siempre tenía predilección por los seres marginales. En cuanto a la distancia emocional del personaje de Newton, era algo que inevitablemente incidía en la lucha que, en ese momento, Bowie libraba contra su adicción a la cocaína. La sensación de aislamiento que se desprende de la película procede en parte del propio estado psicológico de Bowie, que por entonces no era especialmente feliz.

Sin embargo, es muy importante señalar que las personas que trabajaron con él en el set de rodaje y que lo conocieron en ese momento no hablan de un adicto a la cocaína ausente o distante. Hablan de alguien que sabía expresarse, gracioso y despierto, y destacan lo bien que interpretaba el texto y lo brillantes que eran todos sus movimientos. Siempre estaba preparado, era un absoluto profesional.

© de todas las imágenes: 1976 Studiocanal Films Ltd. Todos los derechos reservados.