Su majestad posterior
Poniendo el trasero al frente y en medio
El Kama Sutra da instrucciones detalladas sobre cómo darle palmadas. Los italianos contemporáneos lo tocan para pedir suerte antes de hacer una apuesta. Los norteamericanos se lo están haciendo realzar cosméticamente a un ritmo que está alcanzando a la cirugía de aumento de pecho. El trasero, cola, culo o pompis de la mujer siempre ha inspirado pasmo, fantasía y devoción servil.
Curiosamente, su propósito primordial es más funcional que estético: el trasero equilibra nuestro cuerpo mientras corremos, según los biólogos. Pero pregúntale a cualquier pigófilo —como se denomina clínicamente a los fans de las posaderas— y siempre obtendrás la misma respuesta: las nalgas femeninas existen para complacer los ojos, las manos y ciertas partes más al sur. Un pandero respingón causa una excitación instantánea, como observó Zora Neale Hurston en Sus ojos miraban a Dios: "Los hombres se fijaron en sus firmes nalgas como si hubiera tenido pomelos en los bolsillos posteriores". O como proclamó el rapper Sir Mix-a-lot: "Mi anaconda no quiere a ninguna, salvo que tengas cachas, cari".
Todo menos desaparecido de la cultura occidental en la segunda mitad del siglo XX, obsesionada con los pechos, el trasero rotundo está disfrutando actualmente de un resurgimiento masivo, atribuido por algunos a la actriz estadounidense Jennifer Lopez y por otros al ascenso de la culocéntrica cultura hip hop. Sin embargo, este furor por las colas bien torneadas no es nada nuevo. Los antiguos griegos adoraban en un templo a Afrodita Kallipygos, Diosa de las Bellas Nalgas, mientras que un traste mujeril siempre ha sido objeto de devoción en la mayoría del hemisferio sur.
The Big Butt Book explora esta fascinación perenne por el trasero femenino —desde el prieto y pequeño al grande y suntuoso— en la cuarta entrega de la críticamente aclamada serie de Dian Hanson sobre las partes del cuerpo. Más de 400 fotos desde el 1900 hasta el día de hoy, incluyendo obras de Elmer Batters, Ellen von Unwerth, Jean-Paul Goude, Ralph Gibson, Richard Kern, Jan Saudek, Ed Fox, Terry Richardson y Sante D’Orazio, sobre traseros que van desde el pequeño de Pam Anderson hasta el suntuoso de Serena Williams y que están contextualizadas por entrevistas con el icono del porno John (Buttman) Stagliano, el cineasta Tinto Brass, el artista Robert Crumb, las reinas deliciosamente culonas Buffie The Body, Coco y Watermelon Woman de Brasil, más Eve Howard y su obsesión de toda la vida por las nalgadas.
Curiosamente, su propósito primordial es más funcional que estético: el trasero equilibra nuestro cuerpo mientras corremos, según los biólogos. Pero pregúntale a cualquier pigófilo —como se denomina clínicamente a los fans de las posaderas— y siempre obtendrás la misma respuesta: las nalgas femeninas existen para complacer los ojos, las manos y ciertas partes más al sur. Un pandero respingón causa una excitación instantánea, como observó Zora Neale Hurston en Sus ojos miraban a Dios: "Los hombres se fijaron en sus firmes nalgas como si hubiera tenido pomelos en los bolsillos posteriores". O como proclamó el rapper Sir Mix-a-lot: "Mi anaconda no quiere a ninguna, salvo que tengas cachas, cari".
Todo menos desaparecido de la cultura occidental en la segunda mitad del siglo XX, obsesionada con los pechos, el trasero rotundo está disfrutando actualmente de un resurgimiento masivo, atribuido por algunos a la actriz estadounidense Jennifer Lopez y por otros al ascenso de la culocéntrica cultura hip hop. Sin embargo, este furor por las colas bien torneadas no es nada nuevo. Los antiguos griegos adoraban en un templo a Afrodita Kallipygos, Diosa de las Bellas Nalgas, mientras que un traste mujeril siempre ha sido objeto de devoción en la mayoría del hemisferio sur.
The Big Butt Book explora esta fascinación perenne por el trasero femenino —desde el prieto y pequeño al grande y suntuoso— en la cuarta entrega de la críticamente aclamada serie de Dian Hanson sobre las partes del cuerpo. Más de 400 fotos desde el 1900 hasta el día de hoy, incluyendo obras de Elmer Batters, Ellen von Unwerth, Jean-Paul Goude, Ralph Gibson, Richard Kern, Jan Saudek, Ed Fox, Terry Richardson y Sante D’Orazio, sobre traseros que van desde el pequeño de Pam Anderson hasta el suntuoso de Serena Williams y que están contextualizadas por entrevistas con el icono del porno John (Buttman) Stagliano, el cineasta Tinto Brass, el artista Robert Crumb, las reinas deliciosamente culonas Buffie The Body, Coco y Watermelon Woman de Brasil, más Eve Howard y su obsesión de toda la vida por las nalgadas.
Sobre la editora y autora:
Dian Hanson nació en Seattle en 1951. Durante 25 años produjo diversas revistas masculinas, incluidas Puritan, Juggs y Leg Show, antes de convertirse en 2001 en la editora de libros sexy de TASCHEN. Sus numerosos libros para TASCHEN incluyen Vanessa del Rio: Fifty Years of Slightly Slutty Behavior, Tom of Finland XXL y The Big Butt Book. Vive en Los Ángeles.
Dian Hanson nació en Seattle en 1951. Durante 25 años produjo diversas revistas masculinas, incluidas Puritan, Juggs y Leg Show, antes de convertirse en 2001 en la editora de libros sexy de TASCHEN. Sus numerosos libros para TASCHEN incluyen Vanessa del Rio: Fifty Years of Slightly Slutty Behavior, Tom of Finland XXL y The Big Butt Book. Vive en Los Ángeles.



