El arte de Henri Rousseau
Una mezcla fascinante de idilio con lo primitivo y huida de la civilización
Henri Rousseau (1844-1910) surgió de un entorno humilde - reflejado en su apodo "el funcionario de aduanas". Empleado de la oficina de aduanas en París, Rousseau fue un autodidacta que paulatinamente se abrió camino hasta ocupar un lugar entre los artistas que estaban renovando el mundo del arte a finales del siglo XIX.
Fue un viaje difícil. Durante años el mundo del arte desdeñó la perspectiva plana, las figuras con apariencia de iconos, los paisajes sencillos y, en su última etapa, las exóticas escenas selváticas. Pero sus composiciones naíf se convirtieron en un emblema que llamó la atención de las vanguardias. Las pinturas selváticas de Rousseau consistían en variaciones ornamentales de hojas de plantas, entre las cuales pintaba coloridos depredadores, nativos y bellezas al desnudo. De esta manera, el artista evidenciaba principios intuitivos para el diseño y la composición que los posteriores artistas de las vanguardias tuvieron que realizar con gran esfuerzo.
Siendo finalmente reconocido como un modernista inflexible, Rousseau fue comparado con Derain, Cézanne, Matisse y Gauguin. Llegó a conocer a Apollinaire, Delaunay, Picabia, Brancusi y a otras figuras importantes; en 1908, Picasso ofreció un legendario banquete en su honor. Actualmente, "el mito de Rousseau", una mezcla fascinante de idilio primitivo y huída de la civilización, de concreto y abstracto, ocupa un lugar garantizado en la historia del arte.
Fue un viaje difícil. Durante años el mundo del arte desdeñó la perspectiva plana, las figuras con apariencia de iconos, los paisajes sencillos y, en su última etapa, las exóticas escenas selváticas. Pero sus composiciones naíf se convirtieron en un emblema que llamó la atención de las vanguardias. Las pinturas selváticas de Rousseau consistían en variaciones ornamentales de hojas de plantas, entre las cuales pintaba coloridos depredadores, nativos y bellezas al desnudo. De esta manera, el artista evidenciaba principios intuitivos para el diseño y la composición que los posteriores artistas de las vanguardias tuvieron que realizar con gran esfuerzo.
Siendo finalmente reconocido como un modernista inflexible, Rousseau fue comparado con Derain, Cézanne, Matisse y Gauguin. Llegó a conocer a Apollinaire, Delaunay, Picabia, Brancusi y a otras figuras importantes; en 1908, Picasso ofreció un legendario banquete en su honor. Actualmente, "el mito de Rousseau", una mezcla fascinante de idilio primitivo y huída de la civilización, de concreto y abstracto, ocupa un lugar garantizado en la historia del arte.


